Primer paro a la dictadura


Ilustración por Camila Aldana Espinoza - Tinta china y grafito sobre papel

Este 27 de Abril se cumplió un nuevo aniversario del primer paro de los trabajadores contra la dictadura genocida de Videla. Fueron muy difíciles para los trabajadores, ya que en los años anteriores una infinidad de delegados y delegadas fueron desaparecidos. En muchos casos contaron con la complicidad de los dueños de las empresas, cómo fue el caso de Blaquier, de Ford, de Molinos Río de la Plata, por nombrar las empresas que más colaboraron con la feroz represión. Es por esto que el primer paro fue realizado con muchísimo valor y coraje, donde los obreros apostaban hasta su vida. También hubo mucho de estrategia y de elegir el momento correcto visibilizando el panorama económico que se avecinaba.


Compartimos un capítulo del libro “Compañero Gonzalo” editado por el CEL, donde Justamente Gonzalo Chaves narra esos días que se convirtieron, luego, en una bisagra de la historia argentina.



Decker 70 (UOM) Citroën 2.700 (SMATA) Peugeot 5.500 (SMATA) Alpargatas 1.428 (AOT) Molinos Río de la Plata 500 Mercedes Benz 3.600 Chrysler 2.300 Ford 1.600

El primer paro nacional contra la dictadura se realizó el 27 de abril de 1979. Fue convocado por la Comisión de los 25 y adhirieron, según los propios organizadores, un millón de trabajadores y trabajadoras.


¿Gonzalo que pasó el 27 de de Abril de 1979?


27 de abril de 1979. Estamos en plena vigencia del proceso de reorganización nacional genocida. La CGT intervenida, los sindicatos intervenidos, miles de presos sindicales, exiliados. Y se lanza un paro. El primer paro que se hace a la dictadura, que los organizadores dicen que pararon un millón de personas. Nosotros con una investigación particular hicimos una evaluación y llegamos a la conclusión de que pararon un millón y medio de personas. Un informe de Télam, que era en ese momento dirigida por los militares, que no era una versión nuestra ni de otros dirigentes sindicales, dice que en las empresas más importantes de capital y el conurbano fue un alto porcentaje que paró el 27 de abril. Eso es un documento que lo tenemos, que fue publicado. Es información del propio seno de la dictadura militar. Y habla de la dimensión de ese paro. ¿Cómo es posible hacer un paro si no tenés una estructura? ¿Cómo es posible que paren un millón de personas en todo el país, si no tenés la CGT, no tenés lo gremios, no tenés prensa, estás perseguido, estás exiliado? Es ingenio. Es parte del ingenio y la voluntad. Parece que días previos al viaje a Ginebra que se hace todos los años para el mes de julio, donde va una delegación del movimiento obrero, de los empresarios y del gobierno a la OIT. A la conferencia. Entonces se reunieron un grupo de sindicalistas en el sindicato de taxis, que en ese momento estaba dirigido por Roberto García para evaluar si iban o no a la reunión de la OIT. El año anterior, estamos hablando del 76, había viajado una delegación encabezada, protagonizada, por un delegado de ATE, uno de los pocos gremios que no fue intervenido, se llama Juan Horbas. No estaba intervenido porque Horbas era un hombre de los militares. ¿Para qué lo iban a intervenir? Y fueron a dar apoyo a la dictadura. Entonces, estos sindicalistas combativos dijeron no. Nosotros no vamos. Resolvieron no ir y no fue nadie. Eso es el inicio de lo que se llama el grupo de los 25 (Comisión de los 25). Es el que convocó al paro nacional del 27 de abril.


¿Por qué se llama Grupo de los 25?


Porque la dictadura militar dejó sin intervenir a algunos gremios, que ellos consideraban de poca importancia, chicos, y eran unos 20. Y para controlarlos los dividió en cuatro grupos. A cada grupo le puso un jefe militar que los controlaba. Luego con gremios intervenidos se formó otro grupo de cinco más. Y ahí surgió el grupo de los 25. O sea , miren lo que voy a decir, que se entienda bien, la resistencia a la dictadura militar se inició en la agenda de los militares. ¿Qué quiero decir con esto? ¿Que estábamos siguiendo con la cabeza gacha a los militares? No, no quiero decir eso. Quiero decir que en ese momento el movimiento obrero no podía imponer su agenda. Tenía que trabajar con la agenda que le ponía, en las fechas y los hechos, tomarlos y transformarlos. Lo que hicieron fue muy inteligente. Ellos hicieron dos cosas, que para el movimiento obrero fueron de suma importancia. Porque veníamos en los 70 de una discusión interna muy grande y con divisiones en el movimiento obrero. Dijeron hay que reconocer los mandatos vigentes al momento del golpe. No importa si está criticado porque hizo fraude o dudoso. Quienes estaban vigentes al 24 de marzo. Esos son los dirigentes.


¿Por qué creés que ocurrió esta medida de fuerza, tan masiva, sin precedentes durante la dictadura militar?


Dejamos de lado rencillas internas para hacer una política de unidad. Y ahí arranca, cuando el ministro de Trabajo, el general Llamil Reston se entera de la convocatoria al paro, los llama, los convoca. Ellos sabían que venía la represalia, entonces conformaron una comisión de emergencia, estaba la comisión de los 25 y la de emergencia. Y una tercera por si caía la segunda. Esto venía de la experiencia de la resistencia. Entonces lo que hacen, antes de entrar al salón en el que los esperaba Reston, pasan por la oficina de Prensa de la Casa de Gobierno, y ahí lanzan el paro y ahí se difunde. Ese aviso le da cobertura a los compañeros más distantes que hay en el país de que este es un paro que tiene el amparo legal. Está convocado desde Buenos Aires, desde la CGT, aunque la CGT no existiera, es la tradición nuestra. Si vos estás en la punta del país y llama la CGT, parás. Y logran eso. El ministro de Trabajo, que les exige, que levanten el paro. Ellos le dicen, tenemos que discutirlo con los compañeros. No lo iban a levantar. Entonces como no lo levantan a la salida, los meten presos, a muchos dirigentes. Salen de la Casa de Gobierno y ahí los meten preso. En ese momento comienza a funcionar la segunda conducción que ratifica el paro. El paro se hace sentir, en Rosario, Mendoza, Córdoba, La Plata. Fue un paro de una magnitud tremenda que indica un antes y un después de la dictadura militar. Es una bisagra entre un momento totalmente defensivo que tenía el movimiento obrero a un momento en que comienza a abrirse a grandes luchas. Hay un crecimiento a partir de ese año de las disputas sindicales con los empresarios en todo el país.


¿Cuál era el pliego de reivindicaciones o era contra la dictadura el paro?


Las reivindicaciones que llevaba adelante el paro del 27 de abril eran: la restitución del poder adquisitivo del salario; la plena vigencia de la ley de convenio colectivo de trabajo y la normalización de los sindicatos. Esas eran la centrales. Pegaron pero discreto, que era lo que correspondía a una situación de debilidad.


¿Lo lograron?


No lograron la normalización de los sindicatos, ni la restitución de los salarios perdidos en lo inmediato. Pero lograron otras cosas que no se propusieron, pero que se realizaron. Darle otra dinámica al movimiento obrero donde arrancaron de otra manera.


¿Por qué creés que se hizo el paro en el 79?


El golpe, al movimiento obrero, lo encontró disperso. Estamos hablando del 75 del 76, 75 con el Rodrigazo, gente movilizada en la calle. Un gobierno supuestamente peronista que proponía un modelo económico liberal. Y, al golpe, mucha gente lo vio que venía a ordenar el país. Que ellos mismo habían dinamitado. El movimiento obrero estaba disperso, no estaba en condiciones de dar una respuesta inmediata. Necesitó un tiempo. Pero al otro día del golpe comenzaron los conflictos. El conflicto de Luz y Fuerza en la Capital Federal. Uno de los primeros dirigentes importantes en ser desaparecido es Smith. Lo que la experiencia nos dice es que la resistencia es replegarse. Como estamos haciendo ahora. ¿A dónde hay que replegarse? A los lugares seguros, a los lugares conocidos. Hacia los sindicatos, hacia la CGT. Hacia la propia historia del movimiento obrero. Hay que replegarse hacia los menores niveles de conciencia para avanzar con todo. Eso en la historia del movimiento obrero se repite. No hay una sola resistencia. La del 55 y nunca más. La resistencia tiene muchas etapas: 1) La primera resistencia, en el 55; 2) La segunda resistencia con el Plan CONINTES; 3) La tercera resistencia contra Onganía y Lanusse; y 4) La resistencia contra la Dictadura militar; son todas etapas de la misma resistencia peronista. Todo eso es la resistencia peronista, la resistencia obrera y sindical. No hay que tijeretear eso. Son conceptos que nos ubican a nosotros en otro lugar de la historia. Uno de los dirigentes que surgió en el paro del 27 de abril, que empezó a tomar protagonismo es Saúl Ubaldini, quien después será el secretario general de la CGT Brasil. Hemos escuchado, de parte de muchos radicales, acusar a Saúl porque le hizo 12 paros a Alfonsín en la democracia, pero nunca dicen que le hizo ocho paros a la dictadura militar. El primer paro fue el 27 de abril del 79; el segundo el 22 de junio del 81, el tercero fue la movilización a San Cayetano, que fue en el 82, también en ese año fue la marcha del 30 de marzo… el último paro fue en noviembre del 83, ya con la CGT unificada. Esa resistencia fue encabezada por un dirigente como Saúl, que necesitamos reivindicarlo, está un poco olvidado. La historia del movimiento obrero lo tiene que poner en su lugar. ¿Quién inició la resistencia a la dictadura militar en la Argentina? Es importante saber quién la inició.


¿Quién la inició Gonzalo?


No sé quién fue el primero, quién fue el segundo. Pero nosotros sabemos que el movimiento obrero estuvo peleando al otro día; que las Madres también lo hicieron. Pero las Madres fueron reconocidas. La lucha del movimiento obrero no está reconocida. Mucha gente, hoy día, piensa que no hubo resistencia sindical a la dictadura.


¿Por qué crees?


Porque nosotros no supimos difundirla, imponerla. Y hubo intereses poderosos que se dedicaron a eso. Ese olvido no es ingenuo.


Hay poca producción de ese momento.


Nosotros hicimos, en el exilio en La Habana, un estudio sobre la lucha sindical en los primeros cuatro años y la cantidad de gremios y de conflictos que hubo es impresionante. Esa publicación la hicimos acá, en el 83, es una de las pocas que existen. Es una publicación que yo coordiné, fuimos varios compañeros.


¿Qué analizaron puntualmente?


La cantidad de conflictos, su dimensión y ubicación. Lo que apareció en ese estudio fue el cambio de poder de conflicto de los sindicatos. Hasta los 70 el mayor poder de conflicto lo tenían los sindicatos industriales, y después de un tramo de la dictadura militar, comienzan a tener preponderancia gremios de los servicios de transporte, camioneros y ferrocarriles. Eso había ocurrido antes del peronismo; antes del 45 la mayoría de los secretarios generales de la CGT era de la Unión Ferroviaria y del Transporte. Porque era el gremio que podía para el país. Un modelo de acumulación agroexportador, paraban la industria y aplaudían como ahora, para el transporte como los barcos, camiones, trenes (aunque éstos estén un poco debilitados). Entonces parece que hay una relación entre el poder de conflicto de los sindicatos y el modelo de acumulación capitalista del país. Incluso los camioneros comienzan a tener un protagonismo muy grande y la UTA, y se apaga el poder de la industria, de la UOM.


Antes del primer paro, más allá de la opresión, ¿había demanda de las bases? ¿Estaba empujado el paro por las bases?

En el primer año de la dictadura hay miles de conflictos sindicales. Crece en el segundo año, decrece en el tercero y aumentan en el 79. Las reivindicaciones siempre son por salarios y con la vigencia de convenio colectivo. ¿Qué pasó durante la dictadura militar? No solo se redujo la participación del trabajador en el producto bruto nacional, no solamente bajan los salarios; las condiciones de trabajo empeoran. Lo que las comisiones internas habían conseguido al interior de las empresas se perdió. Hasta se perdió tener una oficina en la empresa y que la comisión interna tenga un lugar de trabajo. Recuerdo que hace 10 años atrás, los compañeros del astillero Río Santiago me invitaron a conversar sobre derechos humanos. Me dijeron: Gonzalo, vamos a la oficina, ayer recuperamos la oficina. Ya habían pasado varios años de democracia y recién recuperaron la oficina. Eso en alguna fábrica aún no se recuperó.

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