"¿Por qué no pueden tener los sectores populares sus propios medios de pago?"

Pedro Biscay, economista y ex director del Banco Central de la República Argentina, responde sobre las urgencias en materia impositiva del país en un marcada pandemia que aún no tiene fecha de cierre. La importancia de una moneda alternativa.





En tu última nota en el Cohete a la Luna hablas de que los grandes ganadores de esta crisis del COVID-19 son los bancos, las empresas de energías y de alimentación. ¿Crees que el Estado tiene que tener una estrategia de cobros de impuestos progresivos a estos sectores?

En este momento es clave redefinir las bases constitutivas del pacto tributario, reformar la estructura impositiva del país dejando atrás definitivamente el modelo de recaudación impositiva regresivo que impera en el país. En el centro de este problema está la disputa por la apropiación de la riqueza generada socialmente, a través de las distintas actividades económicas. Reconstruir la estructura impositiva para establecer reglas fiscales orientadas a gravar a los sectores de mayores ingresos se vuelve cada día más imperioso. Sino no tenemos forma de financiar las consecuencias económico sociales generadas por el coronavirus. Por otro lado, seguir como estamos es inequitativo e injusto, especialmente porque el mayor peso de los impuestos es de tipo indirecto. Relativamente, pagan más más los sectores populares porque su propensión al consumo es mayor que el resto de la sociedad. Por otro los sectores trabajadores no pueden seguir pagando un impuesto a la riqueza que en realidad no es más que un impuesto al salario. Tampoco hay que perder de vista el impacto nocivo que sobre la base imponible genera la evasión de impuestos de las grandes fortunas. Los poderoso tienen recursos suficientes para pagar buenos contadores al momento de evadir la ley tributaria y pagar muy buenos abogados al momento de eludir la sanción penal por el delito de evasión fiscal.

Además de ello, el asunto reviste una complejidad adicional porque dado la estructura federal del país, en materia impositiva convergen al mismo tiempo imposiciones originadas por la jurisdicción nacional, junto con la provincial y también municipales. Este aspecto requiere de un trabajo arduo de simplificación que permita mejorar la recaudación por parte de empresas y unidades económicas.

Entonces habría que plantear el problema en dos niveles. Por un lado en el campo de la decisión política para ir a fondo en la transformación estructural del sistema impositivo, es decir ir más allá de un impuesto o contribución excepcional motivada en la emergencia sanitaria, para avanzar en la reformulación completa del pacto fiscal. El momento es ahora. Por otro lado, está el problema de las mejores estrategias para avanzar en ese sentido, porque no hay que perder de vista que el núcleo del problema es la redistribución de la riqueza, es decir la modificación de las reglas que hoy explican la transferencia de recursos desde los más a los menos. Hay que invertir esa ecuación y para eso necesitamos generar un volumen de discusión política que permita visualizar las injusticias del modelo impositivo, pero a la vez, necesitamos atraer el consenso de los sectores con mayor capacidad contributiva. El gobierno está en el mejor momento para dar este debate pero requiere también del compromiso del conjunto de la comunidad.

En las últimas semanas se conocieron los grandes fugadores durante la etapa macrista. Y también que las empresas que recibían ayuda del Estado para los sueldos, repartían dividendos. ¿Hay que fortalecer el rol del estado en este punto? ¿Es el momento?

De algún modo estamos atravesando ya la discusión del rol regulatorio del estado en la economía porque desde la declaración de la pandemia por parte del Gobierno Nacional, hemos visto una prolífica cantidad de medidas políticas que instrumentaron jurídicamente formas de intervención del Estado en la economía. Estamos entonces en plena elaboración de esa tarea transformadora y por eso vemos resistencias del poder económico, que siempre percibe que el rol del estado amenaza los derechos de propiedad. Esa idea, íntimamente ligada a la noción de autorregulación del mercado, es equivocada desde todo de vista, más desde el punto de vista jurídico. El fundamento moral del estado no es otro que garantizar la vigencia de derechos fundamentales, allí reside la condición de su legitimidad. El mercado está muy lejos de garantizar derechos. El mercado por sí solo genera desigualdades y las condiciones de financiarización del mercado más que incluir expulsan a enormes sectores de la sociedad mediante el mecanismo de la deuda. De allí la importancia de la intervención del estado sobre el proceso económico, sobre lo que además es imperioso incluir la discusión sobre la planificación estratégica, es decir la delimitación de áreas claves para encaminar el sendero del desarrollo argentino, que requiere de dos condiciones básicas: generación genuina de divisas y capacidad de financiamiento bienes de capital. Si no logramos establecer algún marco de acuerdo político sobre la administración de estos dos aspectos, será muy complejo el futuro cercano.

Parece que hay acuerdo en el marco de la deuda. ¿Cuáles son las ventajas de tener un buen acuerdo en este momento?

Un buen acuerdo es un acuerdo pagable, no cualquier acuerdo. Esa es la condición de sustentabilidad definida por el Gobierno Nacional que debemos defender porque lo contrario es tirar el problema para adelante. La sustentabilidad es financiera pero también social porque no puede perder de vista la perspectiva de respeto a derechos humanos. La idea del ajuste como moneda de cambio de la negociación sabemos que no conduce a buen puerto y el gobierno está firme en ese sentido. Lo han dicho bien claro el Presidente y el Ministro. Si en ese marco conceptual se alcanza un acuerdo, entonces estaremos en un buen acuerdo que nos genere un alivio financiero para discutir la manera de establecer un pacto sobre los dos problemas a los que me refería antes: divisas y bienes de capital. En esa medida, acordar con los bonistas en un marco sustentable, despeja el camino para discutir una estrategia de desarrollo que no quede subordinada a la re edición de la deuda.

En una charla que brindaste en el CEL hablaste de la posibilidad de generar una moneda virtual. China sacó una la semana pasada, y el dólar se cae en picada. ¿Es el momento de generar este tipo de monedas? ¿Cuál es su aporte fundamental?

Necesitamos debatir a fondo el uso de monedas alternativas en el marco de la crisis que enfrenta el país. Analizar en detalles sus ventajas y riesgos, sobre todo en relación con la defensa de la moneda nacional. Creo que es un debate en el que tenemos que avanzar porque la generación de sistemas monetarios diversos ya está planteada en el país, por ejemplo desde el momento en que las plataformas de pagos ofrecen crédito a sus usuarios. ¿Por qué no pueden tener los sectores populares sus propios medios de pago? ¿Por qué esos medios no puede ser interoperables con otros sistemas en funcionamiento? Todas estas ideas son claves en este momento porque además la capacidad de financiamiento público de la crisis tiende a agostarse con el correr de los días.

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