Agroecología para el Pueblo

Actualizado: 14 de oct de 2018

“YO NO LE VENDO NI UN CAJÓN PARA EL MERCADO CENTRAL”



Bernardo Castillo nos cuenta cómo es la producción de verduras agroecológicas, en una realidad cada vez más esquiva para todos los campesinos que cultivan los alimentos que consumimos todos los días en distintos lugares de nuestro país. De no lograrse una ley de acceso a la tierra, y parar la ley de semillas (excluyente y privada), las verduras, en poco tiempo, serán un bien de lujo.

En Capital Federal es un día de cortes, movilización y ollas populares. Se anunciaron para ese día mil ollas populares en rechazo al ajuste y al FMI. Paso entre una de la columnas de los trabajadores de la economía popular, atravieso 9 de julio y encamino hasta Av. San Juan y Entre Ríos donde me esperan unos compañeros que van a llevarme hacia mi destino, El Pato, Berazategui. Mis compañeros venden bolsones de verduras agroecológicas que compran en una quinta del Pato. La quinta de un ciudadano boliviano que llegó a la Argentina por los 90, primero trabajó como peón y luego con los años pudo establecerse y producir, primero flores y luego, a raíz de una enfermedad causada por ingerir verduras con pesticidas, se decidió por producir sus propios alimentos y cambiar lo floricultura por la horticultura. Se llama Bernado Castillo y es oriundo de Tarija, Bolivia. Hoy es un referente de la producción agroecológica, integra junto con otras 5 mil familias, del cordón verde de la Plata, la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), agrupados a su vez en la Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).

Las calles numeradas del Pato como el poco acceso al transporte público dificulta la llegada a la quinta de Bernado. Una vez ingresados a la quinta un gallinero de unos 20 metros de largo nos recibe junto a una banda de perros amistosos y no tanto. Frente a este enorme gallinero se levanta la casa Bernardo y su familia. Al final del gallinero topamos con un portón que da comienzo a los invernáculos. Sólo uno de los invernáculos tiene flores, Bernardo conversa tres variedades, las no que necesitan químicos, aclara más adelante en la entrevista. El resto de los invernáculos son todas verduras de estación y algunas pruebas, como los repollitos de Bruselas y los alcauciles, que según nos comentó Bernardo tardan 4 o 5 meses en crecer y dan 4 o 5 frutos por planta. Un negocio no tan rentable, aparentemente. Salimos de los quintas y nos refugiamos en un galpón grande en el que embolsan las verduras casi todos los días, y particularmente los días sábados, que van a una feria de la CTEP en la Boca.

En galpón tiene colgada una bandera verde con letras negras de la UTT. Sacamos tres sillas, corrimos algunas gallinas y dejamos pasar a unos perros que perseguían tanto humanos como gallinas y nos pusimos a conversar.


¿Hace cuánto tiempo estás en la Argentina?

Bernardo: Hace 24 años, trabajando en este campo hace 12 años. Con lo orgánico hace 4 años.

La idea de comenzar con las verduras sin químicos, ¿cómo surgió?

Había una parte que yo sabía. Una parte que venía de la cultura nuestra, de Bolivia, mis viejos cultivaban sin químicos. Lo que era para nosotros, siempre tratábamos de producirlo de esa forma. Lo poco que producíamos para nuestros hogares. Después cuando me aboqué fue cuando me enfermé. Yo esperaba que alguna institución o alguien haga esto y no había. A la UTT ya la conocía de antes. Cuando me dijeron que la UTT hacía parcelas orgánicas/agroecológias, entré. Ahora soy el que más implementó esto (agroecológico). Hoy en día soy técnico de CoTePo (Consultorio Técnico Popular, perteneciente a la UTT). Hacemos asistencia técnica de campesino a campesino, de productor a productor.


¿Cómo es la vida del trabajador de la tierra? Uno tiene la noción que son familias.

Hoy en día somos todAs familias. No es como antes. Cuando vine en el 93 eran grandes patrones que agarraban medianeros o porcentajeros. Yo llegué a hacer peón de grandes patrones y después fui medianero y hasta ahí nomás… ahora toda la gente alquila un pequeño pedacito y trabaja cada cual su tierra.


¿Qué conviene más, ser porcentajero o medianero?

En el 90 hasta el 2000 convenía ser porcentajero.


  1. Medianero: modalidad de trabajo en la que el patrón (dueño de la tierra) pone la tierra y la mitad de los gastos para la producción. La otra mitad queda a cargo del trabajador que además pone la mitad de los gastos. La rentabilidad es 50% para cada uno.

  2. Porcentajero: el trabajador pone la mano de obra por el 30% de las ganancias.


¿El origen de las familias son todas bolivianas?

La mayoría de los que están aquí en la zona hortícola de la Plata son boliviana (La mayoría de Tarija, Potosí y Oruro), la zona de floricultores, son paraguayos.


¿Tus padres eran agricultores, no?

Mis padres sí eran agricultores. Venían a hacer zafra a la Argentina, en Jujuy.

La realidad laboral y social de los migrantes no ha cambiado mucho desde la época en que los padres de Bernardo vinieron a trabajar a Jujuy. En la actualidad los quinteros del cordón de origen boliviano y paraguayo, abastecen de verduras (verduras no agroecológicas) a gran parte de CABA y del conurbano bonaerense, sin embargo las condiciones de trabajo son plenamente expulsivas: sin ley de tierras, aumentos desmedido de tarifas de gas, luz y agua, más el sistema de distribución y venta al que son sometidos; agravado esto con la baja del monotributo agropecuario de unas 2500 familias, que se encontraron sin obra social de un día para el otro. Todas estas condiciones tienden la precarización de los trabajadores quinteros y la expulsión de aquellos que no pudiendo pagar el alquiler de la tierra optan por dejar de producir verduras.


Se los ha visto reclamar a través del verdurazo…

Eso lo veníamos peleano nosotros. Para trabajar orgánico o agroecológico sino sos dueño de la tierra es imposible. Hemos tratado de sacar una ley de acceso a la tierra en lo que hemos venido peleando duro… y está ahí en el congreso. No dan paso para adelante ni para atrás. Los verdurazos se han abocado a eso.

La Unión de los Trabajadores de la Tierra (UTT), organizadores de los verdurazos, cuenta con 5000 trabajadores sólo en el cordón verde de la plata. Según Bernardo unas 50 familias producen agroecológico; en 4 años llegaron a trabajar 120 hectáreas con verduras sin agroquímicos.


El trabajo que hacen ustedes es ir casa por casa (para organizar al resto de los campesinos).

Como dice Jairo Restrepo (referente regional de los campesinos trabajadores de lo agroecológico) es casi como una evangelización, ¿no? Es más bíblica que práctica. Hoy en día, como decía (Jairo Restrepo) el mundo va a cambiar y algún día todos van a querer hacer esto.


¿Pensas que naturalmente todos se van a pasar a los agroecológico?

Se van ir pasando. Los insumos (en dólares) se van a ir muy caros. Por ejemplo una bolsa de 20kilos de abono químico vale $1500. Con abono agroecológico para la misma cantidad vale $600.


¿Notás si hay algún cambio al pasarse a lo agroecológico, también en la cuestión política entre los quinteros? ¿Se habla de política?

Cuando vamos a hablar con algún compañero (para cambiar hacia lo agroecológico) no hablamos de política, ni piensan que es un sistema político. Aunque lo sea. A mí también me costó un poco darme cuenta de que hay política en todo esto.


¿Cómo es la ley de semillas que quieren implementar?

La ley de semillas es Monsanto Bayer y Syngenta. Ellos quieren patentar todas las semillas y que ningún campesino pueda reproducir sus semillas.


¿Cómo accedes hoy en día a las semillas?

Hoy compramos algunas importadas, muy pocos. Trabajamos con fecoagro, semillas nacionales, nada transgénico.


¿El Mercado Central les compra verduras agroecológicas?

Yo no comercializo ni un cajón para el Mercado. Hay compañeros que sí lo hacen porque están produciendo a gran escala orgánico/agroecológico y están mandando el camión (al mercado). El mercado no se da cuenta y tampoco ellos le avisan porque piden que se fumigue bien el camión sino te dicen que se llena de plagas y no te cargan.


¿Qué le pedirías como trabajador de la tierra al gobierno?

Una ley de acceso a la tierra. Muchas veces los compañeros dicen que ellos dependen del alquiler: “Sino metemos los químicos para apurar a las verduras, si los dejamos al natural nos fundimos, nos come el alquiler. Cómo le vamos a dar de comer a nuestra familia como vamos a pagar el alquiler, nos echan”. Y que nos devuelvan el monotributo social, concluye Bernardo Castillo




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